5 formas de encontrar significado en la segunda mitad de nuestras vidas.

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German Espinosa Guilbauth

Lo último que quisiera pensar cuando este en mi lecho de muerte es que desperdicié mi vida. Ese es un pensamiento que he tenido desde hace mucho tiempo. Aunque es prácticamente imposible saber con certeza cuando estamos en la segunda mitad de nuestras vidas es indudable que al llegar a los 40 o 50 años escuchamos con frecuencia que «todo es cuesta abajo desde aquí».

Independientemente de cuándo comience la segunda mitad de nuestras vidas, no hay ninguna razón para que dejemos de vivir con entusiasmo, determinación y pasión. Aquí hay 5 formas de encontrar significado en la segunda mitad de nuestras vidas.

1. Afine su propósito

Cuando somos jóvenes invertimos tanto nuestra energía en «salir adelante» y establecer una familia que a veces olvidamos considerar si eso nos salvará de una vida desperdiciada. Nuestro propósito y solo nuestro propósito es lo que nos ayudará a brillar cuando nuestros hijos dejen el nido, cuando nos jubilemos y cuando perdamos el enfoque profesional.

2. Aproveche cada día.

Tome algunas clases o enseñe alguna clase, haga voluntariado, involúcrese en la vida de sus nietos. Haga buen uso de la sabiduría que le da su experiencia. En otras palabras, aproveche la oportunidad que tiene. No espere más a encontrar el significado de su vida, cuando hay tantas necesidades que pueden beneficiarse de sus dones.

3. Llegue en buena condición financiera.

Prepárese para la segunda mitad de su vida tomando decisiones financieras que le permitan liberar recursos para servir a su familia y ser generoso con el mundo.

4. Ame a su familia más que nunca.

A estas alturas, debe haber aprendido mucho sobre sus propios dones y las necesidades particulares de las personas que ama. Ponga ese conocimiento en práctica y ame a su familia con toda la sabiduría y habilidad que ha desarrollado a lo largo de su vida.

5. No baje la guardia.

No caiga en la trampa de bajar la guardia porque todo el trabajo duro ya está hecho. Si está casado, luche por el amor de su esposa como si fuera un noviazgo nuevamente. Vuelva a conocer a sus hijos como si acabaran de nacer. Perfeccione sus habilidades existentes y aprenda otras nuevas. Continúe buscando su mejor versión. Invierta en su educación, en su fe o en su comunidad como nunca lo había hecho. No deje de correr hasta que cruce la meta.

“No espere más a encontrar el significado de su vida, cuando hay tantas necesidades que pueden beneficiarse de sus dones.”

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